Gante se presta muy bien a una excursión de un día: el centro es relativamente compacto y casi todo invita a caminar. Pero merece algo más que ir tachando monumentos. Deja tiempo para sentarte frente al agua y mirar la ciudad sin hacer nada especial.
Las torres y el corazón medieval
Empieza por Sint-Baafsplein, entre la catedral de San Bavón y el campanario (Belfort). La catedral conserva la famosa Adoración del Cordero Místico, pero verla en el centro de visitantes es una experiencia con entrada y condiciones particulares. Si quieres hacerlo, reserva con antelación y organiza el resto de la jornada en torno a esa hora.
El Belfort cuenta la historia del poder de la ciudad. Subir ofrece vistas, pero no es imprescindible para disfrutar de la silueta de las tres torres desde la calle. Consulta sus condiciones de accesibilidad antes de decidirte.
Una ciudad junto a los ríos
Acércate a Graslei y Korenlei, las dos orillas más célebres, con fachadas que recuerdan el comercio medieval. No hay prisa por cruzarlas: desde cada lado la ciudad se ve de otra manera. Continúa hacia el puente de San Miguel, uno de los mejores puntos para entender el conjunto del centro histórico.
Después, camina hasta Gravensteen, el castillo de los condes de Flandes. Si vas a entrar, calcula un buen rato y comprueba la disponibilidad de entradas. Si no, la vista exterior ya explica por qué este lugar domina el barrio.
Dónde hacer una pausa
Reserva un almuerzo sin prisas. Prueba un waterzooi tradicional o descubre la faceta vegetariana de la ciudad. A media tarde, puedes explorar las calles menos concurridas alrededor de Patershol.
No intentes añadir todos los museos: el STAM, el MSK y el S.M.A.K. son estupendas alternativas para un segundo día, pero están más lejos de este paseo central. Para consultar entradas y horarios, utiliza Visit Gent.